Una de las reglas básicas consiste en facilitar a los usuarios la comprobación de que realmente está navegando en el servidor web de la entidad y a través de una conexión segura, de forma que sus datos viajan cifrados y no pueden ser capturados por terceros.
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Los indicadores fácilmente reconocibles por un usuario son la URL y el símbolo de un candado cerrado… |
Los indicadores fácilmente reconocibles por un usuario de que ha conectado con un servidor web seguro son la URL en la barra de direcciones del navegador, que debe comenzar por https:// en lugar del habitual http://, y el símbolo de un candado cerrado o una llave completa que aparece en la barra de estado, en la parte inferior del navegador.
Adicionalmente, el usuario puede hacer doble click en el icono del candado o la llave, dependiendo del navegador utilizado, para visualizar información detallada del certificado de seguridad.
Algo tan básico y útil de cara al usuario, como el poder comprobar la seguridad de su conexión con el web de la entidad, es en muchas ocasiones ocultado de forma artificial, facilitando la labor de los ataques “phishing”.
Un ejemplo real lo podemos observar, por ejemplo, en la web de la entidad ING Direct (http://www.ingdirect.es). Si conectamos con la web podemos comprobar en el lateral izquierdo un primer formulario de acceso, donde se solicita los datos de un documento de identificación y la fecha de nacimiento. Aparentemente, por los elementos visibles, no podemos comprobar que estamos conectados a un servidor web seguro y que nuestros datos se enviarán cifrados, dado que ni la dirección comienza por https:// ni apreciamos el icono del candado o llave en la parte inferior del navegador.
Éste es el diseño ideal para un ataque “phishing”, ya que es fácil de imitar, y el usuario no echará en falta los indicadores visuales que le permiten comprobar que no está conectando con un servidor web seguro.
El caso es que la ocultación de esos elementos identificativos de conexión segura son ocultados en la web ING Direct de forma artificial, ya que forman la página con varios frames o marcos, y el de la derecha que hospeda el formulario de acceso está realmente bajo una conexión segura, aunque a simple vista parezca lo contrario y el usuario no pueda comprobarlo.
La URL real que se utiliza para este primer formulario es https://www.ingdirect.es/WebTransactional/Transactional/clientes/access/entrada.asp
Si el usuario utiliza este enlace, puede comprobar que efectivamente está introduciendo sus datos en una conexión segura, tanto por el uso de https:// como por el icono del certificado que aparece en la parte inferior del navegador.
Para los clientes de esta entidad que puedan pasar este primer formulario, comprobarán que a continuación aparece otra ventana donde se solicita el código secreto. De nuevo, de forma artificial, se oculta en esta ocasión todo el campo de dirección del navegador, de forma que no puede ver a simple vista si la URL comienza por https:// o http://. Afortunadamente, en esta y sucesivas pantallas si podremos visualizar el icono del candado o la llave y acceder al certificado. Otro aspecto, que se merecería una nota aparte, es el uso de una botonera en JavaScript para introducir el código secreto.
Para prevenir potenciales ataques por “phishing”, la web de ING Direct debería permitir a sus clientes visualizar en todas las páginas con formularios de entrada de datos, o con información privada, los elementos básicos de una conexión segura, como es el caso de la dirección comenzando por https:// y el icono del certificado.Ejemplos de entidades bancarias que tienen en cuenta esta regla básica son, por ejemplo, http://www.unicaja.es o http://www.bbvanet.com En ambos casos podemos apreciar que automáticamente nos redirige a una conexión segura, donde se aprecia claramente visible la URL que comienza por https:// y el icono correspondiente.













